No creerás lo que suponía casarse hace un siglo

Si me lo permites te daré un consejo, no te cases. Que lo hagan otros. Soy de las que piensa que eso de “hasta que la muerte nos separe” es una de las mentiras más grandes que se han pronunciado, que como diría Ismael Serrano, “el amor es eterno mientras dura” y ni un segundo más. Amigos y familiares, os voy a confesar que si no asistí a vuestra celebración no fue porque no supiese de su existencia, sino porque cerré el buzón a cal y canto y soborné al cartero para que se equivocase de dirección. ¡Menudo tostón! Hasta la fecha el único casamiento que he presenciado gustosamente es el de Relatos Salvajes, sin topicazos, sin falsas sonrisas de postureo y sin las molestas interrupciones digestivas del cutre “que se besen, que se besen”. Yo en esos momentos siempre pienso lo mismo: si tengo hambre y me ha costado una pasta el cubierto, ¿se puede saber por qué no me dejáis comer tranquila? Ni que fuera la primera vez que los veis besuquearse y siempre es igual de desagradable.

  • Sigue leyendo AQUÍ en LASPROVINCIAS.ES